11/10/14

Dos abrojos hacia Santiago


En la tarde del 29 de agosto, partimos hacia Zamora en lo que sería la etapa prólogo del camino sanabrés. Nos acompañaron hasta El Cubo del Vino dos abrojos de pro,  Berto y Miguel Ribeiro. Allí nos despedimos con los abrazos y los los buenos deseos de rigor.
Gracias colegas por la compañía.

Salimos desde el Puente Romano, km 0 para tantas rutas abrojeras, sin una hoja de ruta concreta y con el único deseo de disfrutar de esta aventura que se nos presentaba en común.
La preparación física había sido más bien escasa, pero con una buena dosis de entusiasmo, todo se puede conseguir.

Llegamos a Zamora al caer la tarde y, tras hacer acopio de víveres para la cena, nos dirigimos hacia el albergue.
Está situado muy céntrico y con buenas instalaciones. Tras la cena, con un guiño de complicidad hacia el hospitalero, salimos con él a tomar un café ‘rapidito’, ya que de mañana tocaba madrugar.
Tras un suculento desayuno preparado por los hospitaleros, partimos temprano hacia Montamarta. Nos esperaba una larga jornada hasta Rionegro del Puente, lugar en el que habíamos puesto nuestra meta del día.
En el camino hacia Montamarta divisamos a lo lejos un animal que deambulaba junto al camino. Al acercarnos comprobamos...
...que era una cabra. Nos extrañó que estuviera sola y nos sorprendió con sus andares, parecidos a los de los caballos trotones. El encuentro merecía una foto.
Llegamos a Montamarta y bajamos hasta la cola del embalse de Ricobayo que puede cruzarse sin dificultad en esta época del año.
Con la ermita de la Virgen del Castillo sobre un farallón, nos despedimos de Montamarta.
La idea era acortar la jornada, así que tomamos la N-631 para dirigirnos hacia Tábara. Ahorras 20 km, pero te juegas el pellejo en una carretera sin arcén. Pequeño descanso tras cruzar el Esla.
Llegamos a Tábara a media mañana. Refresco con pincho en una terraza rodeados de los puestos del mercadillo.
Por fin seguimos camino lejos de los coches. Otra paradita de recuperación en Villanueva de las Peras y proseguimos hasta Santa Marta de Tera. En una de las enjutas de la portada sur de su iglesia románica está la ‘joya del camino sanabrés’...

...la talla más antigua que se conoce de un Santiago peregrino. Visita obligada.
Esta imagen irá ilustrando todos los carteles informativos del camino sanabrés en su trayecto hasta Galicia.
Con el río Tera a nuestra izquierda, llegamos al área recreativa de ‘La Barca’.
Chapuzón reparador en sus fresquitas aguas y menú de lasaña, filetes y postre servido por dos simpáticas camareras.
Una merecida siestecita a orillas del Tera y vuelta al camino, pasando por Calzadilla de Tera y el Santuario de Nuestra Señora de Agavanzal cruzando posteriormente la presa que lleva el mismo nombre.
Por una carreterita que va junto a la orilla del embalse y disfrutando de un precioso paisaje, nos vamos aproximando a la meta de este 2º día en el camino. Pasando primero por Villar de Farfón y tras acometer un buen repecho y su posterior bajada, llegamos a Rionegro del Puente, donde pasamos la noche.
Afrontamos nuestra 3ª etapa con la idea de llegar a media mañana a Puebla de Sanabria. Se accede al casco antiguo por una exigente subida, pero las vistas merecen la pena.

A estas alturas, hemos recorrido 200 Km, los paisajes se han tornado montañosos y los miras con la doble vertiente de la belleza y el esfuerzo por superarlos.
Sin duda esta localidad merece una visita más
reposada, pero nuestra intención de pasar los puertos del Padornelo y A Canda en esta jornada, nos aconseja retomar el camino.
Una vez superada la primera dificultad montañosa del día, nos dirigimos hacia Lubián, con la idea de comer y descansar, pues el calor apretaba lo suyo.
En las proximidades de Lubián nos encontramos con dos jóvenes, Álvaro y Alberto (éste último con la equipación del equipo de triatlón), y con la referencia de nuestra común Salamanca tomamos la decisión de unir nuestros caminos hasta
Santiago.
Chapuzón a la salida de Lubián y a subir A Canda para finalizar etapa en A Gudiña.
Pasamos la noche en el albergue de A Gudiña acompañados de nuestros jóvenes paisanos y junto a una pareja de bicigrinos de Almería que después nos encontraríamos por el camino y en su llegada a Santiago.
Al día siguiente, retomamos la senda , de inicio ascendiendo hacia la ‘serra seca’ hasta que nos topamos con uno de los paisajes más bellos del camino...
... se trata del embalse de As Portas, construído en
1974, en el desfiladero formado por el río Camba.
Con esta maravillosa vista iniciamos un vertiginoso descenso, por pista asfaltada, hasta Campobecerros y posterior subida y bajada, junto al trasiego de los camiones de las obras del AVE, hasta Portocamba.
Ambas localidades pertenecen al concello de Laza.
En esta población paramos a comer y a reposar, pues hacía un calor sofocante. En protección civil nos dejaron las llaves del albergue con la
condición de que no usásemos las duchas. Tras un merecido descanso y con la condición incumplida, devolvimos las llaves y continuamos la marcha, hasta la parada obligada de ....
... Alberguería, a la que se llega tras ascender la empinada ladera del monte Requeixada.
Aquí te encuentras con ‘el rincón del peregrino’, un bar-albergue
decorado con miles de vieras firmadas por peregrinos. En él coincidimos con la pareja de
bicigrinos de Almería y tras tomar unas cervezas y hacernos unas fotos con ellos, seguimos ruta hasta Xunqueira de Ambía, final de nuestra 4ª etapa en el camino.
Salimos de Xunqueira con la fresca y la intención de llegar a media mañana a Orense.
Nos topamos con este precioso puente, pero tenía sorpresa, pues
el camino continuaba por una empinada cuesta con piso de piedras, que junto al calor y las moscas, nos devolvieron a la carretera.
Según lo previsto, llegamos a Orense y nos dirigimos, por un carril compartido, hasta las
termas públicas que se encuentran a orillas del Miño.
Bañito de agua (muy) caliente y alguna foto (aunque después nos comentaron que están prohibidas).
La salida de Orense fue de horror. A las empinadas cuestas se le une un intenso tráfico. Sin duda de lo peor del camino.
Tras retomar la senda, llegamos a Cea y paramos a comer en una pulpería.
El calor nos llevó a plantearnos el quedarnos a pernoctar allí, pero nos hubiésemos perdido lo mejor del camino...
...el Monasterio de Oseira, que bien merece una visita y en nuestro caso una noche entera.
Llegamos a la hora de la visita guiada (no fotos) y decidimos quedarnos en el albergue. Al final del día, el hospitalero invita a los peregrinos que lo deseen a pasar a la zona del coro para contemplar el último cántico de los monjes (‘la completa’). Lo realizan a oscuras y con música de órgano. Espectacular.
Al día siguiente comenzamos con ánimo la última jornada en el camino.
Empezamos subiendo y a medida que íbamos ascendiendo, la neblina se  apoderaba del paisaje y del entorno haciendo las bajadas peligrosas pero a la vez divertidas.
Continuamos por los caminos y carreteras ’rompepiernas’ típicos de Galicia. Pinchito a media mañana en A laxe y continuamos hasta Silleda, donde paramos a comer, no sin antes pararnos a fotografiar este puente, donde coincidimos con un paisano que nos dio todo tipo de explicaciones.
Desde aquí nuestro agradecimiento.
Sin apenas darnos cuenta estábamos a las puertas de Santiago.
De nuevo la, siempre de
agradecer, predisposición y gentileza de esta gente. Nada más entrar en la ciudad, Ángel abordó a una joven que iba en bicicleta para solicitarle información y, ni corta ni perezosa, nos guió por las calles hasta el mismo corazón de Santiago.
Hasta aquí la historia de dos abrojos que, junto a dos paisanos que se encontraron por el camino, se
empeñaron en llegar a Santiago.
Una copita por la noche y una misa con ‘botafumeiro’ por la mañana pusieron fin a nuestra aventura.
Habrá que repetir hasta Finisterre. Ultreia!
Regreso en bus,
¿pensando en el siguiente?

FIN



dos abrojos from abrojoss on Vimeo.
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