
Through the mill from chris akrigg on Vimeo.

Otro domingo más nos reunimos para hacer una ruta por la provincia, esta vez tocaba marchar hacia Las Arribes y más concretamente a Aldealávila para visitar Pozo de los Humos y demás parajes de la zona.
Nos reunimos en Salamanca a las 8 de la mañana en el parking de Salas Bajas. Una vez agrupados todos ponemos rumbo a nuestro destino para llegar allí sobre las 9 y 15 aproximadamente. Una vez preparados nos ponemos en marcha. Éramos cerca de 50 bikers así que como siempre una gozada pedalear con tanta gente.
Salimos de Aldealávila por una pista y siempre descendiendo, para los que les gustara bajar toda una gozada, pista amplia y ciclable, buen desnivel... ingredientes óptimos para alcanzar buenas velocidades.
Una vez superado este tramo nos encontramos en otra pista pero esta vez cuesta arriba...y que cuesta... de las de poner el platín y tomárselo con calma. Claro tanto bajar... tocaba subir algo. Esta pista nos condujo al mirador del Picón de Mariota y qué decir de las vistas que el lector no
hacía más que picar hacia arriba nos encontramos de frente con otro muro de poner platín y de nuevo de tomarselo con calma. Hizo estragos pues muchos se bajaron de la bici y decieron hacerlo a pie.
Un poco más adelante cogeríamos un desvío dirección el Pozo de los Humos. De nuevo bajada vertiginosa y de las de coger velocidad aunque algún tramo parecía roto y más cuanto más abajo estabamos. Poco a poco se oía el rugir de la cascada y efectivamente así era cuando llegamos abajo. Un espectáculo digno de ver, la fuerza de la naturaleza en todo su esplendor, toda una delicia para la vista.
Despues de hacernos las fotos de rigor y de coger fuerzas nos esperaba una subida dura y larga. Era la misma vía que habíamos tomado para bajar y eso significaba que teniamos que salvar un buen desnivel. Platín de nuevo unos 4 o 5 km, muchos se bajaban y era normal, la cuesta tenía, en ciertos tramos, una buena pendiente que junto con algún tramo con
buitres aunque en esta ocasión no vimos a ninguno y es posible que fuera por las monterías que había por la zona y que pudieron auyentarlos.
Así, llegamos a otro sendero empedrado que nos llevaría al mirador del Picón del Felipe. Tramo técnico, ya que además del camino había que sumar que las piedras estaban resbaladizas y una caída podía hacerte daño. Esó si, las vistas una vez llegados al mirador mercían, y mucho, la pena.
Paradita para descansar y afrontar de nuevo el último gran escollo. Una subida por un caminito, con piedras y donde el año pasado hubo un percance grave lo que hizo que mucha gente se lo tomara con tranquilidad y subiera casi todo el rato