Comienza el día, es
muy pronto para levantarse un domingo pero las ganas de bici pueden más que
quedarse en la cama. A eso de las 6:30 de la mañana me presento en Salas Bajas
y ya están allí Jose Carlos y Juanmi cargando su bici. Cargamos la mía y llegan
también Jesús y Juan. Últimos preparativos y salimos para El Barraco.
Llegamos allí sobre
las 8 de la mañana, preparamos las bicis, cogemos los dorsales y nos colocamos
en la salida. Había nervios, especialmente Juanmi ya que apenas había dormido y
la dureza, en principio de la ruta, le hacía tener sus dudas, también había
mucha gente que a priori se le veía preparada, y muy bien equipada, teníamos
los dientes largos de tanta máquina que veíamos por los alrededores...
Por fin dan la salida
a eso de las 9 y 20, al principio un par de kilómetros de recorrido
neutralizado por las calles del pueblo en las que ya Jesús y yo empezamos a
adelantar a gente a sabiendas de lo que se venía encima. Nada más coger el
camino la primera calleja.
He decir que las callejas son unos caminos con una
pendiente bastante fuerte, con mucha piedra suelta asi que hay que tener cierta
pericia sobre la bici ya que al haber mucha gente la marcha es lenta y que
debido a gente no muy ducha suele echar pie a tierra. Como yo ya estaba avisado
gracias a los consejos de Jesús, ya estaba prevenido y aguantamos bien aunque
casi arriba tuvimos que pararnos en la montonera que se preparó.

Aun así íbamos rápido
adelantando a mucha gente, unas veces iba Jesús por delante de mí y otras iba
yo. Las bajadas de las callejas eran muy técnicas, con mucha piedra suelta,
roderas, arena y tenías que coger bien la trazada. La verdad es que este tramo
machacaba las bicis, pasamos a mucha gente que estaba en la cuneta arreglando
pinchazos o llantazos pero nosotros no tuvimos ningún problema. Solo en una de
las bajadas me pasé y me salí del camino pero sin mayores problemas. Poco a
poco el camino se iba haciendo más culebreante, y poco a poco pasaba a ser una
simple senda en la que apenas pasaba una bici, con algún tramo en el que
cruzábamos algún arroyo seco, eso sí siempre combinando cortas subidas muy fuertes con bajadas
vertiginosas y técnicas.
Una vez pasado ese
tramo volvíamos a un camino que no dejaba de subir y de bajar con tramos en
buen estado pasando por tramos como los anteriores con piedras, arena que hacía
un rompepiernas formidable exigiendo de lo lindo al cuerpo.
Hasta ahora ni me
había enterado del calor pero poco a poco la temperatura iba subiendo que junto
con el polvo que había del paso de tanta bici hacía que hasta respirar costaba.
Así fueron cayendo los
kilómetros y la fatiga ya iba apareciendo pero pronto llegamos al primer
avituallamiento. La verdad es que Jesús y yo fuimos deprisa y adelantamos a
mucha gente y el desgaste se notaba.
Sólo habían pasado 27
kms. pero ya tenía un regusto en el cuerpo... ya solo por estos kilómetros
había merecido la pena madrugar y viajar hora y media, la verdad es que me lo
había pasado pipa y había disfrutado muchísimo, viniera lo que viniera esta
ruta ya iba a ser un rutón.
Jesús y yo decidimos
esperar a Juan, Jose Carlos y Juanmi, no merecía la pena seguir para adelante y
queríamos vivir con ellos la subida a la Cebrera. Estuvimos como media hora en
el avituallamiento esperando y reponiéndonos hasta que llegaron. Para todos muy
buenas sensaciones y con el mismo regusto que me había dejado a mí. Hasta ahora
ruta perfecta, pero faltaba la subida y no sabíamos (Jose Carlos, Juanmi y yo)
lo que faltaba.
Dejamos el
avituallamiento ya sin casi nadie, la verdad es que habíamos parado mucho y las
piernas ya estaban frías y lo iban a notar aunque a decir la verdad por poco
tiempo, ya todo era subida hasta llegar a El Barraco de nuevo y de allí todo
subida hasta la cima de La Cebrera. De nuevo Jesús y yo llegamos antes al
pueblo y volvimos a esperar, esta vez poco. A partir de ahora comenzaba la
subida. Ya quedaba poca gente por atrás, sólo los más rezagados y una cosa
curiosa, gente que se bajaba, veía las rampas y a media subida se volverían
para atrás.


Nosotros a lo nuestro
empezamos a subir, yo meto platín que no abandonaría hasta llegar arriba. Las
primeras rampas son duras y con el calor que hacía la sensación de sofoco era
mayor. Jesús iba por detrás de mí y detrás de él Juan, de Juanmi y de Jose
Carlos no supe nada más hasta llegar arriba, de todas formas no había problema
ya que estábamos comunicados mediante walkie talkies. Yo como siempre me iba
poniendo mis metas: “Venga hasta esa piedra”, “Venga hasta ese arbusto” y así
iba subiendo, no pensaba en otra cosa, hasta llegar a la primera “pared”. Una
rampa de hormigón durísima en la que tenía todo lo metido y me quedaba corto,
las metas que me iba poniendo eran “Venga hasta la siguiente raya de hormigón”,
pasamos esa rampa y Jesús, Juan y yo vamos prácticamente juntos hasta que
llegamos a la segunda “pared”. Otra rampa de hormigón más dura si cabe que la
anterior y más larga, Jesús ya me había pasado pero miro a mi derecha y veo a
Juan pasarme como una exhalación, ¡¡cómo iba el tío!! tanto fue así que cuando
quise volver a ver a Juan, él ya estaba en la cima y yo llegando a ella. Cuando
acabo la segunda rampa yo ya estaba en el límite y decido parar a coger aire y
tomar un poco de agua, Jesús también se paró conmigo que anteriormente tuvo un
pequeño problemita con el cambio. Retomamos la marcha y la verdad que a partir
de ese punto la pendiente suaviza, aún quedan rampas fuertes pero también hay
mucho descansillo que te permite respirar y coger aire para la siguiente,
además de que empieza un tramo de pinares que dan sombra y el calor se
sobrelleva mejor. Subiendo y subiendo me voy encontrando mejor y Jesús y yo
vamos adelantando a mucha gente en la subida. La gente subía como podía y en
las rampas duras ya se bajaban y la subían andando. Ultima rampa exigente con
piedras y por fin coronas, arriba estaba ya Juan esperándonos. Nos firman el
dorsal y segundo avituallamiento. Esperamos arriba y el premio de la subida son
las vistas, inmejorables y te das cuenta de todo lo que has subido viendo el
pueblo en las faldas de la montaña.
Estuvimos esperando
alrededor de 20 minutos y llega Juanmi y nos dice que Jose Carlos viene
subiendo andando que le dan unos tirones en la pierna y que no podía más.
Seguimos esperando y ya prácticamente no quedaba nadie por subir. Al encarar la
última rampa dura había un desvío para descender al pueblo sin coronar y
empezamos a pensar que Jose Carlos lo puede haber cogido y no subir hasta
arriba. Por ello Jesús y yo bajamos hasta dicho desvío a ver si vemos a Jose
Carlos. Bajo yo primero y lo veo que estaba subiendo andando. Le pregunto y me
dice que ya que está aquí solo por ver las vistas sube aunque sea a gatas asi
que subimos de nuevo para la cima. En esto que Jesús se queda hablando con un
chico que por lo visto era también de Salamanca y que ya subía justito también
y nos acompaña. Por fin estábamos los cinco abrojos arriba en la cima admirando
las vistas. Los de la organización ya estaban recogiendo asi que éramos los
últimos. Tomamos un poco de agua y bajamos hacia la meta. Bajada muy peligrosa,
muy técnica y muy rápida sobre todo la primera parte. Los que bajan como
diablos son Juan, Jose Carlos y Juanmi, yo me quedo atrás y más atrás Jesús que
se quedó con el otro chico. Vamos parando para reagruparnos y para descansar un
poco los antebrazos que dolían y mucho de tanto tenerlos en tensión.
Unos veinte minutos
después de coronar llegamos al pueblo ya fuera de control y por supuesto los
últimos pero no pasaba nada. Lo habíamos pasado en grande, una compañía
espectacular y una ruta chula que nos había hecho disfrutar mucho de este
maravilloso mundo que es el la bicicleta.
Por último y sin que
sea menos importante dar las gracias a Jose Carlos, Juanmi, Juan, y Jesús por
haber hecho de este día un gran día, sin ellos la ruta no hubiera sido la misma
y decir también que esperemos que la próxima edición más abrojos vengan porque
de verdad lo pasareis bien, la ruta es dura porque es verdad pero merece mucho
la pena.
Un saludo
Las foticas