10/7/12

La Cebrera 2012 la cronica...


Comienza el día, es muy pronto para levantarse un domingo pero las ganas de bici pueden más que quedarse en la cama. A eso de las 6:30 de la mañana me presento en Salas Bajas y ya están allí Jose Carlos y Juanmi cargando su bici. Cargamos la mía y llegan también Jesús y Juan. Últimos preparativos y salimos para El Barraco.


Llegamos allí sobre las 8 de la mañana, preparamos las bicis, cogemos los dorsales y nos colocamos en la salida. Había nervios, especialmente Juanmi ya que apenas había dormido y la dureza, en principio de la ruta, le hacía tener sus dudas, también había mucha gente que a priori se le veía preparada, y muy bien equipada, teníamos los dientes largos de tanta máquina que veíamos por los alrededores...
Por fin dan la salida a eso de las 9 y 20, al principio un par de kilómetros de recorrido neutralizado por las calles del pueblo en las que ya Jesús y yo empezamos a adelantar a gente a sabiendas de lo que se venía encima. Nada más coger el camino la primera calleja. 
He decir que las callejas son unos caminos con una pendiente bastante fuerte, con mucha piedra suelta asi que hay que tener cierta pericia sobre la bici ya que al haber mucha gente la marcha es lenta y que debido a gente no muy ducha suele echar pie a tierra. Como yo ya estaba avisado gracias a los consejos de Jesús, ya estaba prevenido y aguantamos bien aunque casi arriba tuvimos que pararnos en la montonera que se preparó.
Aun así íbamos rápido adelantando a mucha gente, unas veces iba Jesús por delante de mí y otras iba yo. Las bajadas de las callejas eran muy técnicas, con mucha piedra suelta, roderas, arena y tenías que coger bien la trazada. La verdad es que este tramo machacaba las bicis, pasamos a mucha gente que estaba en la cuneta arreglando pinchazos o llantazos pero nosotros no tuvimos ningún problema. Solo en una de las bajadas me pasé y me salí del camino pero sin mayores problemas. Poco a poco el camino se iba haciendo más culebreante, y poco a poco pasaba a ser una simple senda en la que apenas pasaba una bici, con algún tramo en el que cruzábamos algún arroyo seco, eso sí siempre combinando  cortas subidas muy fuertes con bajadas vertiginosas y técnicas.

Una vez pasado ese tramo volvíamos a un camino que no dejaba de subir y de bajar con tramos en buen estado pasando por tramos como los anteriores con piedras, arena que hacía un rompepiernas formidable exigiendo de lo lindo al cuerpo.
Hasta ahora ni me había enterado del calor pero poco a poco la temperatura iba subiendo que junto con el polvo que había del paso de tanta bici hacía que hasta respirar costaba.
Así fueron cayendo los kilómetros y la fatiga ya iba apareciendo pero pronto llegamos al primer avituallamiento. La verdad es que Jesús y yo fuimos deprisa y adelantamos a mucha gente y el desgaste se notaba.
Sólo habían pasado 27 kms. pero ya tenía un regusto en el cuerpo... ya solo por estos kilómetros había merecido la pena madrugar y viajar hora y media, la verdad es que me lo había pasado pipa y había disfrutado muchísimo, viniera lo que viniera esta ruta ya iba a ser un rutón.
Jesús y yo decidimos esperar a Juan, Jose Carlos y Juanmi, no merecía la pena seguir para adelante y queríamos vivir con ellos la subida a la Cebrera. Estuvimos como media hora en el avituallamiento esperando y reponiéndonos hasta que llegaron. Para todos muy buenas sensaciones y con el mismo regusto que me había dejado a mí. Hasta ahora ruta perfecta, pero faltaba la subida y no sabíamos (Jose Carlos, Juanmi y yo) lo que faltaba.
Dejamos el avituallamiento ya sin casi nadie, la verdad es que habíamos parado mucho y las piernas ya estaban frías y lo iban a notar aunque a decir la verdad por poco tiempo, ya todo era subida hasta llegar a El Barraco de nuevo y de allí todo subida hasta la cima de La Cebrera. De nuevo Jesús y yo llegamos antes al pueblo y volvimos a esperar, esta vez poco. A partir de ahora comenzaba la subida. Ya quedaba poca gente por atrás, sólo los más rezagados y una cosa curiosa, gente que se bajaba, veía las rampas y a media subida se volverían para atrás.

Nosotros a lo nuestro empezamos a subir, yo meto platín que no abandonaría hasta llegar arriba. Las primeras rampas son duras y con el calor que hacía la sensación de sofoco era mayor. Jesús iba por detrás de mí y detrás de él Juan, de Juanmi y de Jose Carlos no supe nada más hasta llegar arriba, de todas formas no había problema ya que estábamos comunicados mediante walkie talkies. Yo como siempre me iba poniendo mis metas: “Venga hasta esa piedra”, “Venga hasta ese arbusto” y así iba subiendo, no pensaba en otra cosa, hasta llegar a la primera “pared”. Una rampa de hormigón durísima en la que tenía todo lo metido y me quedaba corto, las metas que me iba poniendo eran “Venga hasta la siguiente raya de hormigón”, pasamos esa rampa y Jesús, Juan y yo vamos prácticamente juntos hasta que llegamos a la segunda “pared”. Otra rampa de hormigón más dura si cabe que la anterior y más larga, Jesús ya me había pasado pero miro a mi derecha y veo a Juan pasarme como una exhalación, ¡¡cómo iba el tío!! tanto fue así que cuando quise volver a ver a Juan, él ya estaba en la cima y yo llegando a ella. Cuando acabo la segunda rampa yo ya estaba en el límite y decido parar a coger aire y tomar un poco de agua, Jesús también se paró conmigo que anteriormente tuvo un pequeño problemita con el cambio. Retomamos la marcha y la verdad que a partir de ese punto la pendiente suaviza, aún quedan rampas fuertes pero también hay mucho descansillo que te permite respirar y coger aire para la siguiente, además de que empieza un tramo de pinares que dan sombra y el calor se sobrelleva mejor. Subiendo y subiendo me voy encontrando mejor y Jesús y yo vamos adelantando a mucha gente en la subida. La gente subía como podía y en las rampas duras ya se bajaban y la subían andando. Ultima rampa exigente con piedras y por fin coronas, arriba estaba ya Juan esperándonos. Nos firman el dorsal y segundo avituallamiento. Esperamos arriba y el premio de la subida son las vistas, inmejorables y te das cuenta de todo lo que has subido viendo el pueblo en las faldas de la montaña.
Estuvimos esperando alrededor de 20 minutos y llega Juanmi y nos dice que Jose Carlos viene subiendo andando que le dan unos tirones en la pierna y que no podía más. Seguimos esperando y ya prácticamente no quedaba nadie por subir. Al encarar la última rampa dura había un desvío para descender al pueblo sin coronar y empezamos a pensar que Jose Carlos lo puede haber cogido y no subir hasta arriba. Por ello Jesús y yo bajamos hasta dicho desvío a ver si vemos a Jose Carlos. Bajo yo primero y lo veo que estaba subiendo andando. Le pregunto y me dice que ya que está aquí solo por ver las vistas sube aunque sea a gatas asi que subimos de nuevo para la cima. En esto que Jesús se queda hablando con un chico que por lo visto era también de Salamanca y que ya subía justito también y nos acompaña. Por fin estábamos los cinco abrojos arriba en la cima admirando las vistas. Los de la organización ya estaban recogiendo asi que éramos los últimos. Tomamos un poco de agua y bajamos hacia la meta. Bajada muy peligrosa, muy técnica y muy rápida sobre todo la primera parte. Los que bajan como diablos son Juan, Jose Carlos y Juanmi, yo me quedo atrás y más atrás Jesús que se quedó con el otro chico. Vamos parando para reagruparnos y para descansar un poco los antebrazos que dolían y mucho de tanto tenerlos en tensión.
Unos veinte minutos después de coronar llegamos al pueblo ya fuera de control y por supuesto los últimos pero no pasaba nada. Lo habíamos pasado en grande, una compañía espectacular y una ruta chula que nos había hecho disfrutar mucho de este maravilloso mundo que es el la bicicleta.
Por último y sin que sea menos importante dar las gracias a Jose Carlos, Juanmi, Juan, y Jesús por haber hecho de este día un gran día, sin ellos la ruta no hubiera sido la misma y decir también que esperemos que la próxima edición más abrojos vengan porque de verdad lo pasareis bien, la ruta es dura porque es verdad pero merece mucho la pena.


Un saludo






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